La casa
(demasiado) inteligente y (demasiado) ecológica
Cyrus Kritikos es un tipo raro. A todo el mundo le gusta coleccionar cosas,
pero en vez de coger sellos, este elemento prefiere reunir algo más peligroso: fantasmas.
Durante una de sus cacerías, Cyrus muere, pero tiene un heredero, Arthur, su sobrino.
Arthur es un viudo reciente con hijos a su cargo que ve cómo sus problemas son
aparentemente suavizados el día que heredan la casa del tío. Pronto, ese paraíso de
cristal y metal se convertirá en una ratonera...
...Ya
se lo había advertido el joven Rafkin, la mano derecha del difunto Kritikos: hay muertos
dentro de la casa, y son muy peligrosos. Pero lo que no saben es que los fantasmas eran la
fuente de energía que nutría al edificio y ahora van por la casa como Pedro por su
ídem. Son letales y no se les puede volver a matar. Quieren ser liberados a toda costa y
no pararán hasta conseguir su siniestro propósito.
Con la "amenaza fantasma" (je, je) sobre sus espaldas, el grupo no
tendrá mas defensa ante las criaturas que unas gafas especiales, inventadas por Cyrus
para cazar fantasmas, con las que los espectros pueden ser visibles. Lo que desconozco es
si las gafas pueden salvarte la vida cuando descubres que el muerto lo tienes justo
detrás, o cuando tiene un cuchillo enorme, o cuando una duda recorre la mente de los
cautivos: ¿tío Cyrus sigue en la casa? y si eso es así, ¿de qué parte está? ¿De los
vivos o de los muertos?
Fantasmas con "Oscar" y
víctimas que hacen "Scream"
Silver y Zemeckis ya habían renovado otro clásico de William
Castle: The House of Haunted Hill. A mí, aunque no me desagradó, encontré
que, sin embargo, al final se traicionaba a sí misma cambiando
completamente
de estilo, y además no estaba mi muy querido Vincent Price (aunque Geoffrey
Rush y Fammke Jannsen tampoco son mancos). Aquí el director Steve Beck
saca lo mejor de unos cuantos buenos actores maduros, algún que otro joven también bueno
y cierta chica de actuación algo limitada...
Los que son ilimitados, son las estrellas "adultas" de 13
Fantasmas; algunos de los mejores actores de carácter actuales. F. Murray Abraham
es el fanático Cyrus Kriticos. Abraham, viejo conocido
por los
"trekkies" por haber sido el villano de Star Trek: Insurección, tiene en
la repisa de su chimenea una figurita muy especial: un Oscar que ganó por ser el Salieri
de Amadeus. Siempre ha sido un actor que borda los villanos, y como muy bien se
decía de él en El Último Gran Héroe: "No te fíes de él; mató a
Mozart..." Arthur, el viudo protagonista es el desconocido Tony Shalhoub; un
secundario magnético en películas como Spy Kids (él era "Pelota") o Héroes
fuera de Órbita (aquí era el ingeniero inocentón). Y las caras conocidas
continúan...
Darle otra oportunidad a Shannon Elizabeth para que me demuestre que es
algo más que un cuerpo bonito (lucido en American Pie y otros subproductos
picantes) es mi buena acción del mes. Vamos a ver si en 13 Fantasmas, donde da
vida a la hija de Arthur, es algo más que un bollicao
con la palabra "víctima"
escrita en sus tet... en su frente. El que ya me ha confirmado que es un actor bueno
además de fresco es Matthew Lillard, el "cara de locatis" de Scream;
aquí reconvertido en Rafkin, el atribulado (y un poco histérico)
"cazafantasmas", y con este personaje, sin duda tomado para entrenarse en su
próximo papel de Shaggy en Scooby Doo.
Lo único malo será que, seguramente, habrán variado la historia, y nos
perderemos algunas de las secuencias más hilarantes del 13 Fantasmas original.
Como aquella en la que los fantasmas de un cocinero italiano, su esposa y el amante de
ésta, tienen una bronca, y acaban destrozando la cocina del pobre matrimonio. O las
escenas del domador que perdió la vida al meter la cabeza en la boca de un león (que
también es un fantasma, de lo que se desprende que debió morir atragantado). Pero con
todo, seguro que esta nueva versión será entretenida. Al menos algo más que Lo que
la Verdad Esconde, que, personalmente (lo siento un montón, pero es verdad) me
pareció una de las dos películas de Zemeckis un poquito lentas (la otra es Naufrago...¡¡
Porfa, no me peguéis!!), que se arrastraba rato, rato y más rato, hasta llegar por fin
hasta "lo que la verdad escondía"...
Virginia García