| Bueno, pues ya está, ya he ido a ver El
Ataque de los Clones. Así que la gran pregunta es ¿ha sido buena esta vez?
¿ha superado el resbalón que supuso La Amenaza Fantasma?
¿está a la altura de las películas de la Trilogía Clásica?
Pues no estoy seguro.
Vereis, cuando salí del cine, lo hice con un sentimiento de desconcierto. Desde luego,
la película me había enganchado desde el momento que salió el logotipo de Lucasfilm,
hasta la fanfarria que da paso a los títulos de crédito. Pero sin embargo, no tenía ese
sentimiento de satisfacción que te invade al abandonar la sala de cine, diciendo
"¡¡¡Que pedazo de peliculón!!!"
Tras darle muchas vueltas, creo que es porque El Ataque de los Clones
mezcla momentos de lo más desafortunado, con ideas y situaciones que merecen quedar en el
inconsciente colectivo del fandom.
El ejemplo más sintomático es el caso de Anakin
Skywalker, figura central de la historia, para el que George Lucas
ha aportado al guión todo tipo de matices. Como dijo Shrek, "los ogros tenemos
capas", y lo mismo parece servir para los jedis oscuros. En el personaje de
Anakin, presentado en primera instancia como un personaje positivo, se intentan aunar
numerosos aspectos: la rebeldía ante las rígidas normas establecidas de la orden jedi;
una tendencia a poner a prueba las reglas; un deseo de probarse así mismo, la relación
amor-odio con Obi Wan (figura paterna y represora a la vez); una arrogancia motivada
por saberse por encima de sus supuestos maestros, y que será su perdición; la sutil
manipulación a la que le somete el Emperador Palpatine; la ansiedad al vivir su romance
condenado al fracaso con la senadora Amidala; y finalmente su desesperación al verse
impotente en evitar el destino de su madre, salvájemente torturada por los incursores
Tusken, y que le convertirá en un enloquecido genocida de hombres, mujeres y niños en un
primer paso en su carrera sin retorno hacia el Lado Oscuro.
Sobre el papel suena muy bien. Y sin embargo... Hay algo que no termina de cuajar bien,
en el personaje de Anakin.. Tal vez sea el hecho de que se ha tomado para el papel de
Anakin a un actor como Hayden Christiansen, cuando lo que estaba pidiendo
el personaje era alguien con una imagen más ambigua: Un joven Kiefer Sutherland,
o un joven Christopher Walken, por así decirlo. O quizás sea el hecho
de que la interpretación de Christiansen remite más de una vez a un adolescente en plena
rabieta en vez de a un joven camino de su propia desintegración moral. O puede que la
culpa sea del guión: Las escenas que servirían para desarrollar los distintos aspectos
de la personalidad de Anakin se suceden a veces de forma atropellada, sin que consiga
transmitirse una sensación de transición, ni, muchas veces, de verosimilitud. En este
sentido resulta particularmente sintomático el desarrollo de la relación entre Anakin y
Amidala, construida a base de diálogos sin chispa, estereotipados hasta lo risible y poco
creibles.
Este problema se transmite a lo largo de toda la película: Los interesantes
apuntes argumentales, entre los que destaca todo el juego político de intrigas y agendas
ocultas que permiten a Palpatine justificar un regimen de excepción militarizado donde
antes había un gobierno democrático en la República, se desarrollan de forma torpe a lo
largo de la historia, forzando la verosimilitud de la misma (resulta dificil de creer, por
ejemplo, la facilidad con la que Obi Wan se infiltra en el centro de fabricación de
clones, toma el pelo a los clonadores haciéndose pasar por quien no es sin que nadie le
pida "los papeles", y adivina la identidad de Jango Fett como el tipo que ordena
el intento de asesinato de Amidala).
Es por eso precisamente que los mejores momentos de la película
llegan en el último tercio de la película, cuando todas las historias convergen en la
batalla final, y George Lucas puede olvidarse del desarrollo de personajes y de
desarrollos argumentales complejos para pasar a la aventura pura y dura: Y ahí es donde
la política y el drama dejan paso a la épica, con momentos memorables como la batalla en
el anfiteatro de Geonosis, donde por fin podemos ver a un batallón de jedis peleando
contra todo un ejército, o con una de las secuencias que más ha dividido a los
aficionados, con Yoda lanzándose al ataque contra el conde Dooku cuando todo parece ya
perdido para los protagonistas, y que si se me permite decirlo, es uno de los momentos
culminantes de toda la saga y justifica por si sólo la existencia del Episodio
II.
Así que sigo con la duda. ¿Es el Episodio II la basura que
están afirmando algunos fans recalcitrantes, o por el contrario, la riqueza aportada en
el argumento justifica los baches en el desarrollo de la historia? No lo tengo
todavía claro.
Me parece que voy a volver a verla para estar seguro...
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