GRUPO SALVAJE
El
espacio, 400 años en el futuro. La buena noticia es que
la humanidad ha conseguido extenderse por las estrellas. La
mala noticia es que el gobierno central, llamado La Alianza,
y las colonias no consiguen ponerse de acuerdo por las buenas
sobre si debería concederse o no la independencia a estas
últimas y pasa lo de siempre: A arreglarlo todo a cañonazo
limpio... En la guerra civil subsiguiente, es la Alianza la
que gana, haciendo que todos los que defendieron la causa de
la Alianza hayan caido en desgracia.
Un ejemplo lo tenemos en Malcolm "Mal" Reynolds.
Mal combatió durante la guerra civil como comandante
en el lado de las fuerzas rebeldes. En el presente, es el capitán
de una nave espacial. Sin embargo, la situación de nuestro
héroe dista mucho de ser la de James T. Kirk. La nave
de la que hablamos es el Serenity, un destartalado carguero
espacial de clase Firefly - de ahí el título,
¿lo cogeis?- con el que el amargado Mal y su tripulación
de proscritos viajan entre las colonias más apartadas,
huyendo de las fuerzas de la Alianza y sobreviviendo a base
de contrabandeo y de trabajitos de dudosa legalidad, que harán
más de una vez a Mal poner en la balanza su etica y la
posibilidad de ganarse las judías un día más...
Y
es que la tripulación del Serenity está para pocas
bromas, empezando por la primera oficial de la nave, Zoe, una
atractiva afroamericana que combatió junto a Mal en la
guerra civil. Zoe es una soldado experimentada, y una de las
pocas personas de confianza de Mal, a pesar de un mal caracter
patológico (es de esas que pegan primero y golpean después)
que hace que compadezcamos a su santo esposo, Wash, el piloto
de la nave, con una sangre fría a prueba de bomba y un
sentido del humor un tanto especial.
Otros
miembros de la tripulación incluyen a Jayne, hosco y
desagradable mercenario a sueldo del mejor postor; a Kaynee,
mecánico de la nave y a medio camino entre el Scotty
de Star Trek y Heidi; o a la elegante y sofisticada Aynara,
"embajadora" de la nave. Lo de embajadora está
entrecomillado porque lo suyo es practicar el oficio más
viejo del mundo, como dicen algunos. Pero a mucha honra: en
el universo de Firefly, la prostitución no está
mal vista en absoluto, hasta el punto de que en muchos puertos
espaciales no te dejan atracar si no tienes tu propio servicio
de chicas de compañía. En todo caso, lo de Aynara
es el alto standing: Es ella la que escoge a sus clientes, y
hasta tiene su propio módulo desgajable del resto de
la nave para procurarse intimidad a ella y a sus acompañantes.
No hay nave estelar que se precie sin su médico, y esta
no podía ser una excepción: Simon Tam es el médico
de la nave, un estirado hijo de papa cuyas ideas pro-Alianza
le trerán más de una bronca con Mal. ¿Que
como ha terminado este señorito en medio de la pandilla
de perdedores del Serenity? Pues por culpa (indirecta) de su
hermana, con la que huye después de que fuera sometida
a experimentos por el gobierno. Y ya se sabe que, en una serie
de ciencia ficción, cuando el gobierno hace experimentos
contigo, terminas convertido en telépata... Finalmente,
el guiso queda aderezado con el reverendo Book, un pedazo de
pan que aprovecha su pasaje gratis en el Serenity para aportar
su sabiduría personal, y evangelizar a todo el que se
le ponga a tiro.
COLTS EN LAS GALAXIAS
Lo
más interesante, y probablemente lo más discutible
del planteamiento de Firefly es que lleva al extremo
el concepto de western espacial, y que prescinde deliberadamente
de muchos de los clichés que se dan por sentados en una
serie de ciencia ficción espacial: La tecnología
está reducida al mínimo imprescindible. Puede
que exista tecnología avanzada, armas de rayos y demás,
pero esa tecnología es cara y está fuera del alcance
de las gentes que viven en la frontera espacial, protagonistas
incluidos. Así, por ejemplo, nadie usa nada parecido
a un blaster o a un sable laser: Por el contrario, todos van
armados con revolveres. Igualmente, la presencia de extraterrestres
está vetada en Firefly. En este universo, no ha
habido contacto con otras especies inteligentes. El planteamiento
de la serie es que no hacen falta alienígenas. Los seres
humanos, aislados y en condiciones hostiles, no necesitan más
para convertirse en auténticos aliens. Así,
en la serie podremos ver a los Cosechadores, una especie de
tribu -podría decirse que son los "indios"
en el sentido más despectivo del término- que
aterroriza a los colonos y que se dedica al canibalismo.
En
resumen, un concepto polémico que ha cosechado adhesiones
a favor y en contra, siendo las últimas sobre todo a
propósito de la estética western de la serie,
a veces tan acentuada (con peleas de bar y música vaquera
incluida) que a veces hace que no parezca que estés viendo
una serie de ciencia ficción, sino "una del oeste".
En todo caso, la serie ha cosechado críticas bastante
buenas, sobre todo en lo que se refiere a la contrucción
de los personajes, algo para lo que el productor, Joss
Whedon, tiene bastante buena fama.
Lastima
que a veces, parece que baste que algo sea diferente para que
se lo carguen, y la serie ha terminado siendo cancelada en su
primera temporada por la cadena que la emitía, la FOX,
después de programarla en una banda horaria que dejaba
bastante que desear, y de hacer cosas bastante raras con ella
(incluyendo saltarse el piloto y no programarlo hasta terminar
con los episodios disponibles de la primera temporada). El futuro
de la serie parece inciderto, si bien Whedon no se resigna y
está peleando por colar la serie en la UPN, la cadena
de la Paramount, donde en la actualidad se emiten las aventuras
de Buffy. Esperemos que haya suerte, y que la serie tenga continuidad,
o resulta dudoso que podamos verla aquí en nuestros lares...