Click Aquí !!

Independence Day

El dia del plagio multibanda

Hacía ya meses que Independence Day (¿Pero por que demonios ya no traducen los títulos de las películas?) había sido esperada por los aficionados al cine de ciencia ficción como agua de Mayo (bueno, de Julio). A pesar de la intranquilizadora presencia en el reparto de Will Smith como protagonista, y del correcto pero algo insulso Roland Emmerich en la dirección, las imagenes de los trailers prometían bastante, y hacían pensar que esta nueva superproducción recuperaría para los noventa la magia y el sentido de la maravilla que otros títulos míticos habían ostentado en los ochenta.

Pero nuestras esperanzas han sufrido similar destino que el grueso de las ciudades yanquis en la película. A pesar de que el despliegue de efectos especiales es impresionante (¡eso son mascletás y no las de Valencia!), y que, siendo benevolentes, la película resulta entretenida, la triste verdad es que el guión carece del más mínimo asomo de imaginación. No hay ni una, pero es que ni una sola idea original en todo el metraje, limitándose Emmerich a plagiar, con un descaro sonrojante, conceptos y situaciones de las producciones fantásticas más emblemáticas del genero. Ante semejante saqueo, al sufrido espectador le quedan dos opciones: Salir del cine echando pestes y jurando que no le volverán a timar otra vez (lo cual es un propósito loable, pero tristemente abocado al fracaso), o tomarse las cosas con filosofía, y pasar el rato dedicándose a identificar a las múltiples víctimas del robo, jugando a una especie de "¿Donde está Wally?" del plagio cinematográfico. Nosotros, sin esforzarnos mucho, hemos localizado al menos diez fuentes a las que "homenajea" el cleptómano Emmerich, que ofrecemos ordenadas de mayor a menor descaro en el robo.

Homenaje #1: La Guerra de los Mundos. Sin discusión, es el caso más flagrante, hasta tal punto que podríamos hablar de un remake indisimulado de la película de los cincuenta. De hecho, las tan celebradas escenas de devastación de las ciudades norteamericanas ya se dejaron ver en La Guerra de los Mundos, con medios más modestos, pero con el aliciente de que la destrucción no se limitaba solo al territorio de los U.S.A., sino al resto del mundo, de manera que también podíamos disfrutar viendo a la Torre Eiffel o al Big Ben hechos papilla por las naves invasoras. El plagio va desde algún gadget de los invasores (como el campo de fuerza verde botella que rodea a las naves alienígenas) hasta la fotocopia integra de determinadas secuencias (como el infructuoso intento de cargarse a los ovnis usando bombas atómicas). Y como guinda final, en ambas películas los invasores terminarán siendo derrotados gracias a los virus... aunque en la versión moderna, por aquello de estar en la onda de los noventa, los virus sean informáticos.

Homenaje #2: Star Wars. O séase, La Guerra de las Galaxias, que es una de las mayores víctimas de este expolio, hasta tal punto que uno se pregunta como es que los abogados de George Lucas no han puesto ya un pleito por apropiación indebida. En este caso, el robo se concentra en la forma de mostrar las escenas de batallas espaciales, cambiando a los alas-X rebeldes por aviones de combate usacas, los TIE imperiales por los cazas invasores, la Estrella de la Muerte por los macroplatillos volantes y a Luke Skywalker por el Príncipe de Bel Air (¿?). La copia también incluye la destrucción de la nave aniquiladora disparando en un punto neurálgico "casi" imposible de alcanzar y un vuelo a toda velocidad por un recorrido suicida (la trinchera de la Estrella de la Muerte en el original, y un desfiladero en el calco). La desfachatez llega a tal extremo que se llegan a copiar lineas de diálogo ("¡¡¡Son demasiados!!!").

Homenaje # 3: Alien. ¿Para que molestarse en diseñar extraterrestres cuando H.R. Giger ya se inventó unos bicharracos la mar de resultones hace quince años? Así que, ni cortos ni perezosos, los del equipo de producción de ID4 se hicieron con los diseños del alienígena caníbal de la obra maestra de Ridley Scott, le pusieron lentillas, le hicieron una ortodoncia, le pegaron unos cuantos tentáculos para disimular y... voila! Ya tenemos invasores, y sin pegar ni clavo. La falta de disimulo llega a ser tal, que en uno de los diálogos de la película se menciona que los extraterrestres llevan una "armadura biomecánica".

Homenaje # 4: V. A ver, que levanten la mano aquellos a quienes les resulte familiar la imagen del platillo volante tamaño Godzilla, suspendido sobre el cielo de una gran ciudad... La sensación de deja vu es inevitable, porque es exactamente la misma escena que tantas veces vimos los sábados por la tarde de hace una década, mientras disfrutábamos, bocadillo de Nocilla en ristre, de las escaramuzas de Donovan y compañía frente a las fuerzas invasoras de los reptilescos Visitantes. Por cierto, nótese que, frente al sistema de resolverlo todo a base de bombazo limpio, que caracteriza a los invasores de ID4, los métodos de los lagartos de V son mucho más sutiles, incluyendo manipulación mental, un aparato propagandístico y maniobras políticas. ¿Tanto ha bajado el IQ de los invasores estelares en solo diez años... o ha sido el de los guionistas americanos el que ha encogido?

Homenaje # 5: Encuentros en la Tercera Fase. Antes de que los extraterrestres inicien su particular castillo de fuegos artificiales, el gobierno de los U.S.A., tan civilizados ellos, opta por dar la bienvenida a los recién llegados. Para ello, instala letreros luminosos en unos helicópteros, y los envía a uno de los platillos volantes para que intenten comunicarse con ellos a base de lucecitas, al estilo del clásico de Steven Spielberg. El caso es que los recién llegados, tal vez escandalizados por la falta de originalidad, o quizás porque son de estos cinéfilos estirados a los que no les gusta el cine spielbergiano, muestran de inmediato su desagrado haciendo una barbacoa con los helicópteros

Homenaje # 6: Expediente X. En este festival del calco, no podía faltar la serie revelación de la SF de los noventa. Aunque no aparezcan los agentes Scully y Mulder (quien, por cierto, se lo habría pasado bomba diciéndole a todo el mundo "Ya os lo advertí"), Emmerich se las ha apañado para incluir en la trama de la historia, elementos tales como los alienígenas de Roswell, el Área 51 y la ocultación de las pruebas de la existencia de los ovnis (De hecho, ni el mismísimo atontado del presidente de los U.S.A., Bill Pullman, conoce esas pruebas. ¿También se entera de todo por los periódicos?). Más aún, uno de los protagonistas de ID4, Randy Quaid, que hace de piloto de avionetas sonado al más puro estilo de John 1941 Belushi, dice haber sido abducido años atrás. De hecho, en algún momento se sugiere que los extraterrestres le sometieron a abusos deshonestos. Sobre gustos...

Homenaje # 7: El Planeta de los Simios. No puede haber una película sobre el fin de la civilización tal y como la conocemos sin que aparezca al menos una imagen de la Estatua de la Libertad apropiadamente hecha migas. Y así, de paso, vamos haciendo boca mientras Schwarzenegger empieza a rodar su propio remake...

Homenaje # 8: Regreso al Futuro. Tampoco podía faltar en una película de ciencia ficción que se precie el arquetípico científico chiflado. Así que se sacaron de la manga al doctor Okum, un sujeto con pinta de haber estado oliendo demasiado pegamento, y cuyo aspecto físico (¡¡por favor, esas greñas!! ¿Es que no hay barberos en el Área 51?) remite directamente al Doc Brown interpretado por Christopher Lloyd en la trilogía de Zemeckis. Además, así se matan dos pájaros de un tiro, ya que el tal Okum es interpretado por Brent Spiner, más conocido como Data de Star Trek, la Nueva Generación, consiguiendo así despertar la curiosidad de los numerosos fans trekkers.

Homenaje #9: 2001, una Odisea del Espacio. Tanto en este caso como en el siguiente resulta más justo hablar de guiño que de plagio. Emmerich (al parecer desesperado porque ID4 fuera una especie de compendio lo mas exhaustivo posible del cine de ciencia ficción de todos los tiempos) consigue introducir un breve cameo del ordenador más famoso de toda la historia del cine, el mismísimo HAL 9000, cuyo careto puede verse unos pocos segundos en la pantalla del ordenador portátil de Jeff Goldblum.

Homenaje #10: Ultimatum a la Tierra. Finalmente, para darle un barniz de respetabilidad a ID4, no puede faltar la referencia a uno de los clásicos por excelencia de los años cincuenta, recurriendo al socorrido truco de que están echando una reposición de la película por la tele (Para homenajes de estos, prefiero el de Twister y El Resplandor, con el rostro a toda pantalla del Jack Nicholson más pasado de rosca presidiendo la devastación huracanil en un autocine).

¿Moraleja de esta historia? En primer lugar, contemplar con benevolencia a Independence Day, que no es más que lo que pretende ser, es decir una impecable muestra de lo que es el fast food cinematográfico yanqui. Y en segundo lugar, no desanimarse, pues no todo está perdido para la ciencia ficción cinematográfica de esta década: Por el horizonte se aproxima un jinete enmascarado. Su nombre, Tim Burton. Su película, Mars Attack.