El viajar es un placer,
que nos suele suceder...
Trish
y su hermano Darry han de cruzar medio USA para acudir a casa de su madre.
Como unos modernos "caperucitos rojos", eligen el camino equivocado. En
vez de coger el avión, como todo el mundo, deciden ir en coche,
que aunque es más largo también es más seguro (o
eso es lo que ellos creen).
Durante tan aburrido viaje
,
se dedican a hacer lo que todos los hermanos: pelearse, jugar a adivinar
matrículas de coches... lo de siempre. Pero durante ese juego,
avistan una extraña furgoneta que se cae "a cachos", pero posee
una velocidad alucinante. El desconocido conductor intenta sacarlos de
la carretera. No lo consigue, pero los hermanos se llevan un susto tan
grande como el consiguiente cabreo. Durante un rato del trayecto, todo
parece ir bien, pero justo cuando el incidente de la furgona iba a olvidarse,
comienza la pesadilla...
Darry
y Trish vuelven a ver el vehículo, parado cerca de una iglesia
abandonada, y a su misterioso piloto tirando un bulto por un tubo. Eso
no tendría nada de particular, si no fuese porque el tipo lleva
un extraño traje negro, y el bulto parece demasiado un cadáver...
Cualquiera en su sano juicio, hubiese puesto pies en polvorosa, pero nuestros
héroes no. En cuanto el de la furgona se larga, Darry decide investigar
el agujero, a pesar de las advertencias de Trish. En el fondo del tubo,
el muchacho encontrará lo que aquel que salía en Apocalipsis
Now llamaba "el Horror, el Horror..."
En
el sótano de la iglesia hay un "collage" infernal de cuerpos muertos
pegados por las paredes, por el techo... Algunos disecados, otros putrefactos.
Lo suficiente para que cuando Darry salga, se pase un buen rato en estado
catatónico. Parece que cuando consigan llamar a la policía
todo habrá terminado, pero no habrá hecho más que
empezar. El asesino ha sido capaz de oler la incursión en su cubil,
y no sólo eso, sino que se ha encaprichado del olor de uno de ellos,
pero, ¿de cual de los dos? Y, sobre todo, ¿qué narices querrá
esa criatura del elegido o elegida? Ahora sabrán lo que es el miedo,
siempre acompañado de "Jeepers Creepers" una vieja
canción que nunca supo lo terrorífica que podría
llegar a ser...
La nueva generación
del "Psicothriller" y el terror
Una
curiosidad: Víctor Salva, el director, aunque es todo un
fan de las películas de terror adolescente, dirigió una
película también de corte fantástico, pero desde
luego más luminosa: Powder, la historia del dulce
albino con poderes extraños. Pero este asesino no es nada dulce.
Tan imparable como Terminator, con más recursos que
el Alien y más coleccionista que el Depredador,
la criatura protagonista de Jeepers Creepers vuelve a darle
al género de terror un nuevo aliento. La estrella de la película
de terror ha de ser el monstruo (bien acompañado por unos héroes
a la altura, eso sí).
Y hasta en eso la cinta acierta. Este
filme tiene unos estupendos actores, si bien hasta ahora habían
interpretado secundarios.
Como
principales están inmensos: Trish, la hermana mayor, la lógica
de la familia es interpretada por Gina Phillips (más conocida
por ser la secretaria de Billy en Ally McBeal), mientras
que Darry tiene el rostro de Justin Long, quien tenía un
papelito en Héroes Fuera de Órbita (era el
"fan" de la "serie que no era Star Trek"). El pobre Darry
necesitaría la ayuda de algo más que la tripulación
de aquella nave para salir airoso de esta situación...
Así
que esta es una cinta que tiene todo lo que a los que ya tenemos edad
para recordar el terror de los 80 nos gusta: sangre, sudor, lágrimas
y nada de concesiones. Pasas miedo, te pones nervioso y te puede llegar
a gustar desde el principio hasta el final. Y, lo más divertido
de todo es que Francis Ford Coppola es el productor ejecutivo,
lo que me hace pensar en que tal vez, a los grandes de Hollywood, les
guste pasar miedo de vez en cuando...
Virginia
García