

La
adaptación cinematográfica de la novela K-Pax,
de Gene Brewer, primera entrega de la trilogía
formada por esta novela, On a Beam of Light y
K-Pax III: The Worlds of Prot, relata la relación
entre el desconcertante Prot (Kevin Spacey) y su psiquiatra,
el Dr. Mark Powell (Jeff Bridges), personaje que en la
obra literaria asume el propio Brewer.
Prot parece humano a simple vista pero tiene algunas habilidades
que hacen que su médico llegue a dudar sobre su recurrente
historia. Para él sus estancias en la Tierra son turísticas
o para ayudar a algún amigo y además por períodos
de tiempo determinados.
Desde el primer momento Prot asegura que abandonará
la clínica en la que se encuentra internado muy pronto
con el objetivo de visitar algunos países que todavía
no ha visto. Poco después, siempre según el paciente,
volverá a su planeta de procedencia, K-Pax (o K-PAX como
el teórico alienígena insiste en que hay que escribir
ese nombre). Y hasta le da al doctor la fecha y la hora de su
partida.
El ganador de dos Oscar al Mejor Actor por los impactantes
largometrajes Sospechosos Habituales y American
Beauty, Kevin Spacey, interpreta de un modo magistral,
algo que ya es costumbre en él, un papel increíblemente
complicado. Prot es un ser diametralmente opuesto al típico
extraterrestre que, por ejemplo, realizó Jeff Bridges
en la popular (y muy distinta) Starman. Además su existencia
como tal ni tan siquiera está clara.
Pese a lo que pueda parecer en primera instancia, el principal
factor de enganche para el espectador o el lector no son los
elaboradísimos personajes sino precisamente el hecho
de poder formar parte de la trama por medio de sus propias averiguaciones.
Saber si Prot es un alien o no se convierte en algo esencial,
al igual que el argumento para llegar hasta ese conocimiento.
Curiosamente el mencionado argumento está mejor solucionado
por el director Iain Softley (Las Alas de la Paloma)
y el guionista Charles Leavitt (Un Mundo a su Medida),
que por Brewer en la novela. Pero sólo ligeramente.
Nos encontramos pues ante un caso poco habitual en el que ambas
obras (película y novela) son muy recomendables y dignas
de ver o leer si se buscan momentos amenos y agradables de intriga,
ciencia ficción, fantásticos, dramáticos
e incluso románticos (estos sólo en el libro).
K-Pax no pertenece a un solo género ni mucho menos pero
además consigue demostrar que, afortunadamente, todavía
queda mucho por decir en todos ellos.